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El Colesterol Y El Estrés: Cuando El Malestar Se Traduce En Los Análisis

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salud

La ansiedad, los nervios y los picos de estrés sostenidos afectan nuestra salud de múltiples formas. Pueden elevar, incluso, los niveles de colesterol "malo" en la sangre y ponernos en riesgo.

¿De qué manera afectan las emociones y el estrés al colesterol y por qué?

El estrés es un fenómeno psicológico con profundos cambios a nivel de la fisiología. Puede aumentar hormonas como el cortisol y la noradrenalina, e incrementar la activación de la división simpática del sistema nervioso autónomo, porque el cuerpo prepara sus órganos y funciones para una presunta situación de peligro. Esto, sostenido en el tiempo, trae consecuencias a nivel del metabolismo y del sistema inmune. El azúcar de la sangre tiende a aumentar y el colesterol de la sangre también. Como consecuencia, el sistema inmune se vuelve vulnerable a ciertas infecciones virales.

Es muy difícil establecer relaciones causales uno a uno. Vale decir, es muy difícil que un estudio pueda demostrar que una emoción en particular o que un estado de estrés en particular modifique en tal o cual medida los niveles de colesterol. Pero sí se sabe que el estrés característico de situaciones como la vida urbana, la pobreza, o situaciones de pérdida de independencia por condiciones laborales insatisfactorias, se asocian a aumento de los niveles de colesterol llamado "malo".

¿Puede ocurrir que el hecho de que alguien esté pasando un mal momento vea esa situación reflejada en sus análisis de colesterol?

No hay evidencias al respecto, pero sí se puede decir que personas con depresión tienen con más frecuencia análisis de laboratorio con niveles de colesterol elevado.

¿Cómo podemos evitarlo? ¿Cómo prevenir?

Desde el punto de vista médico las tres mejores formas de prevenir los aumentos del colesterol y la inestabilidad de las placas de aterosclerosis son el mantenimiento del peso adecuado, la práctica regular de actividad física, y la dieta rica en cereales, verduras, frutas, y aceites de oliva, y los pescados.

¿Hay diferencias en el hombre y la mujer y en las distintas edades?

El colesterol elevado, a la edad de 20 a 50 años, es más frecuente en los varones, porque las hormonas femeninas son un factor de protección. Luego de la menopausia, los riesgos de ambos sexos se equilibran.

Ante un aumento del colesterol habrá que ver los niveles del mismo y la presencia o no de otros factores de riesgo. De todas maneras, lo más frecuente es medicar y cambiar los hábitos, y una vez que se han logrado cambios fehacientes en la actividad física, el peso y la dieta, intentar retirar la medicación y ver la evolución del paciente. Pero la medicación es el pilar fundamental del tratamiento. El cambio de hábitos no siempre da resultado y sus efectos pueden ser, en la mayoría de los casos, modestos. Aunque sí son Fundamentales para reducir, al margen de los niveles de colesterol, el riesgo de sufrir un evento cardíaco o cerebral.

 

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